Westworld prostitutas prostitutas en la antigua roma

Lloyd Lynette

muchas casas, más o menos ricas, también exhibían pinturas lascivas a la vista de todos sus habitantes y sus invitados. Podían ser mujeres de toda condición y clase social. Adoración por los besos. No podían escoger a sus clientes, tenían que atender a todo aquel que pudiera pagarlo. Además de los lupanares y las cauponae, había otro tipo de negocios quiqueenes se enriquecían de la prostitución. Fue tal el papel que tuvieron en Roma, que aún hoy nos quedan reminiscencias de aquel mundo. El nivel más bajo, las más baratas. Una esposa legítima nacida libre no tenía que practicar sexo oral. El trabajo está ampliamente documentado. Por supuesto que. Sin embargo, no estaba mal visto que un hombre se desahogase con una prostituta, en vez de hacerlo con la mujer del vecino. Por él sabemos que eran lugares angostos, no demasiado bien ventilados y distribuidos en diversas celdas, en la que las meretrices recibirían a sus clientes. Como lo ha sido en todas las épocas, la prostitución en la Antigua Roma era algo mal visto. A estas prostitutas  se las relacionan con fantasías escandalosas, hombres que les pagaban fortunas para que simulen estar muertas, e interactuar sexualmente con ellos incluso sobre la tierra húmeda de las tumbas. Es por ello que de requerir estos servicios en un prostíbulo, el coste de los mismos era sumamente elevado.